Manifestación Contra Jineteada Bragado


 Inicio de la manifestación en contra de la 41° jineteada de Bragado donde más de 50 activistas nos manifestamos ante aplausos y abucheos del público presente.

Manifestación pacífica en contra de la jineteada de Bragado- 14 de octubre de 2012
El domingo a primera hora un grupo conformado por más de 50 activistas llegamos de diferentes puntos de Buenos Aires para manifestarnos en forma pací
fica en contra de la 41° edición de la jineteada, bautizada “Fiesta provincial del caballo. Campo de jineteada Don Abel Figuerón. Laguna de Bragado”.
Nuestra manifestación consistió en exhibir carteles y pancartas con leyendas concientizadoras sobre el uso y explotación animal que se llevaba a cabo durante esa jornada en especial, que para los lugareños no era más que una fiesta familiar.
Todos nos manifestamos en silencio, respetando a los animales presentes que eran obligados a desfilar cargando peso extremo sobre sus lomos, sudados, con espuma en las bocas, con los ojos cansados y tristes. Evidencias del malestar ante la explotación vivida que las personas presentes no notaron.
Desde el inicio de la caminata, que se prolongó por 8 cuadras, recibimos insultos –que no respondimos- y en menor medida aplausos de algunos curiosos del desfile. En ningún momento nos manifestamos con algo más que con nuestros carteles porque no fuimos a agredir, sino a demostrar nuestro repudio tanto al desfile como a la jineteada, que este año se cobró la vida de un caballo.
Tras la caminata llegamos al palco oficial y, para no molestar a los espectadores, nos sentamos en el suelo de cara al intendente Aldo San Pedro y a las autoridades municipales responsables del “evento”, a quienes les demostramos el motivo de nuestra presencia.
Desde que nos hicimos presentes, fuimos verbalmente provocados por Marcelo Pellejero - encargado de conducir el desfile- que alentaba al público con frases rebuscadas logrando el abucheo y risas ante nuestra causa. Hasta parecía darle idea a los tropilleros de tirarnos los caballos encima, intento asumido por un tropillero justo al momento en que nos levantábamos para irnos.
El intento del gaucho fue fallido porque los caballos –seguramente a sabiendas de que estábamos por ellos- se negaron a atropellar a nuestras compañeras que sostenían banderas y carteles, y tras el movimiento repentino, el jinete SOLO cayó al piso. Ese fue el inicio de la tensión.
Luego, la gente y otros tropilleros se volvieron sobre nosotros y cuando nuestro fotógrafo Hernán Salatta se acercó para tener testimonio fílmico de la cara del agresor, le aventó un golpe de puño y no siendo suficiente le tiró contra el piso la cámara fotográfica, la cuál es su material primordial de trabajo y estudio.
En ese contexto se iniciaron empujones, golpizas generalizadas, ante la mirada absorta del cuerpo policial que sólo aislaba a nuestro compañero, como si dejaran que los lugareños lo puedan agredir con total libertad. Los demás manifestantes acudimos a su ayuda y muchos fuimos retenidos por los (in)efectivos policiales.
Al levantarse nuestro compañero, otro grupo de activistas lograron acudir a su ayuda con la finalidad de retirarlo e irnos del lugar del conflicto pero la agresión continuó de manera tal que Hernán se desvaneció frente al Palacio Municipal.
Minutos después, llegó una ambulancia y dos médicos se acercaron a él para llevarlo hasta la guardia del hospital zonal San Luis. Aquí hay que destacar cuatro puntos importantísimos: los policías y los responsables de la ambulancia NO permitieron que ninguno de los activistas subamos al móvil para acompañar a nuestro compañero, alegando que “ya estaba acompañado”. La persona que viajó con él fue uno de los lugareños que junto al cuerpo médico responsable lo agredían de forma verbal durante el traslado. En el nosocomio NO se le practicaron estudios y al momento de pedir agua –tuvo que pedirla- sólo le ofrecieron agua de la canilla. Hernán se retiró sin un certificado que indique su alta médica ni pruebe de que había sido atendido allí, por lo que hubo que exigirlo en la guardia y esperar más de media hora por él, cuando todos estábamos expuestos e identificados por los participantes del desfile.
Una pareja de activistas independientes se ofreció a trasladar a Hernán al Hospital Italiano de Almagro, donde se le practicaron estudios para chequear su estado de salud.
Por la tarde, en la laguna de Bragado se realizó la jineteada y el saldo lamentable fueron tres caballos quebrados y uno de ellos fue sacrificado.

Ph. Hernan Salatta (Activista por los Derechos Animales)
Nota: Fernanda Jara (Periodista y Activista por los Derechos Animales)


Video: http://youtu.be/cJtht7vRpX4